- Lo que me fascina de los puentes es cómo se construyen. Los hay de todas las formas, los fáciles de cruzar que son tran grandes y cortos que con dedicarles 5 minutos sorteas el "río" sin mayor problema. Los hay formados por una única cuerda floja suspendida sobre el vacío que dan pánico cruzar, pero hay momentos en los que uno tiene que armarse de valor y cruzar sí o sí para continuar. Algunos hay que construirlos de la nada y para otros más complejos, nunca está de más pedir ayuda.
- Seguir el camino, mirar al frente y cruzar, decidido, sin perder tu rumbo, sabiendo que al otro lado, ya en tierra firme todo habrá pasado, es lo realmente importante. Pero, nunca, nunca, hay que dejar de intentarlo.
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Los puentes siempre se acaban cruzando. Y aún incluso eses que dan tanto pavor porque son una fina cuerda, no esconde más que el dolor de una caída pero la satisfacción y el sentirse reconfortado al dar nadado hasta la orilla ;)
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