- No me gusta lo que escribo.
- No me gusta lo que digo.
- No me gustan las últimas entradas de mi blog.
El próximo capítulo ya tiene título.
Lo escribiré cuándo llegue el momento exacto.
Espero que sea más pronto que tarde:
Capítulo 27. Sonríe
25 abr 2011
Capítulo 26. Presión
- Perdida de presión en la cabina.
El avión que desciende a toda velocidad.
Sin entender, sin comprender, sin explicar.
- Presión que ejerce el cinturón.
La ilusión de seguridad, el antídoto a dejarse llevar.
Pero nada evita el golpe, nada para la caída.
- Presión en el corazón, que acelera sus latidos,
que bombea sangre a todo el cuerpo,
ante la situación de peligro.
- Descenso sin final,
agarrando la mano del que te ha decidido acompañar,
destino conocido, pero difícil de aceptar.
- Presión por aquel momento,
presión por no haberme esforzado un poco más,
presión por ser mezquino y no querer escuchar.
- Pon algo de tu parte y oblígame a saltar,
desata tu cinturón y acompáñame a volar,
sé que hay una caída,
pero contigo,
hasta el último momento,
la quiero disfrutar.
24 abr 2011
Capítulo 25. Palabras
- Palabras que van más allá de las letras.
Que te alteran, que cambian tu estado de ánimo.
Palabras que dibujan en el aire,
siluetas de recuerdos, de pasado, de presente.
- Palabras dichas, que no escuchas o prefieres callar,
palabras escritas, imposibles de borrar.
Sílabas conjuntas que estremecen, que toman el control
del pulso, de la situación, de la respiración.
- Palabras que cortan el aire. Diccionarios de significados opuestos,
antónimos que dicen lo contrario de lo que pensamos, y que escapan entre las yemas de los dedos.
Líneas que dibujan textos que despiertan,
sentimientos que sólo el tacto puede provocar.
- Palabras con poder, que sin permiso inundan tu cuerpo,
que se instalan en tu cabeza y retumban en tu interior.
Cada una de ellas golpea más fuerte que la anterior,
cada una de ellas, borra otra que antes se escribió.
- Palabras y más palabras, que se graban en la piel.
Tatuajes internos provocados por flechas que se clavan
más allá de lo que una coraza pueda proteger.
- Se certero en tus palabras,
se preciso al dejarlas ir...
pues el fuego cruzado en el campo de batalla
siempre provoca alguna víctima.
Que te alteran, que cambian tu estado de ánimo.
Palabras que dibujan en el aire,
siluetas de recuerdos, de pasado, de presente.
- Palabras dichas, que no escuchas o prefieres callar,
palabras escritas, imposibles de borrar.
Sílabas conjuntas que estremecen, que toman el control
del pulso, de la situación, de la respiración.
- Palabras que cortan el aire. Diccionarios de significados opuestos,
antónimos que dicen lo contrario de lo que pensamos, y que escapan entre las yemas de los dedos.
Líneas que dibujan textos que despiertan,
sentimientos que sólo el tacto puede provocar.
- Palabras con poder, que sin permiso inundan tu cuerpo,
que se instalan en tu cabeza y retumban en tu interior.
Cada una de ellas golpea más fuerte que la anterior,
cada una de ellas, borra otra que antes se escribió.
- Palabras y más palabras, que se graban en la piel.
Tatuajes internos provocados por flechas que se clavan
más allá de lo que una coraza pueda proteger.
- Se certero en tus palabras,
se preciso al dejarlas ir...
pues el fuego cruzado en el campo de batalla
siempre provoca alguna víctima.
13 abr 2011
Capítulo 24. Almohada
- Que aguantas giros a media noche para buscar tu parte "fresquita".
- Que soportas horas de pensamientos sobre ti.
- Que resistes la búsqueda de la posición perfecta, en la que el brazo puesto por debajo y la cabeza por encima marcan tendencia.
- Que dejas que te abrace, para no tener la sensación de que el horizonte de mi colchón es infinito algunas noches.
- Alma de aventurera que posees, que te permite abandonarme a mitad de la noche y lanzarte al vacío y la incertidumbre del suelo de mi cuarto.
- Culpable de mi pelo revuelto tras la siesta.
- Compañera con la que pasaría cada anochecer y cada amanecer.
...
¿Qué haría yo sin ti?
Oda a mi almohada. 14/04/2011
- Que soportas horas de pensamientos sobre ti.
- Que resistes la búsqueda de la posición perfecta, en la que el brazo puesto por debajo y la cabeza por encima marcan tendencia.
- Que dejas que te abrace, para no tener la sensación de que el horizonte de mi colchón es infinito algunas noches.
- Alma de aventurera que posees, que te permite abandonarme a mitad de la noche y lanzarte al vacío y la incertidumbre del suelo de mi cuarto.
- Culpable de mi pelo revuelto tras la siesta.
- Compañera con la que pasaría cada anochecer y cada amanecer.
...
¿Qué haría yo sin ti?
Oda a mi almohada. 14/04/2011
12 abr 2011
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