6 dic 2012

Capítulo 32. Caminar.

Eleva tu vista por encima del horizonte, pues es allí donde tus pasos te llevarán si te lo propones.
Camina firme, siendo consciente de lo que te rodea, y disfrutando del recorrido. 
El destino puede esperar, puesto que cuando lleguemos a él, si no hemos adquirido los conocimientos necesarios en nuestra ruta, no sabremos qué hacer. 
Habrá momentos de dudas, de dar un paso atrás para dar dos hacia delante. De pisar en falso. E incluso de resbalar. Pero nunca dejes de caminar. 
Pasos de baile, pasos por esta y aquella ciudad. 1, 2, 3, 4... y seguimos avanzando sin más porque a esta vida hemos venido a caminar.
Que nadie te detenga, que nada te haga mirar atrás, y si lo hace que sea para recordar, nunca para regresar. 
Y si el destino te vuelve a llevar a ese lugar que una vez dejaste pasar, seguro que volverás con la experiencia y madurez suficiente para disfrutarlo de otra manera, distinta, mejor. 

La vida es un camino que debes recorrer por ti mismo, pero al hacerlo, asegúrate que sea dejando huella. 




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