Camina firme, siendo consciente de lo que te rodea, y disfrutando del recorrido.
El destino puede esperar, puesto que cuando lleguemos a él, si no hemos adquirido los conocimientos necesarios en nuestra ruta, no sabremos qué hacer.
Habrá momentos de dudas, de dar un paso atrás para dar dos hacia delante. De pisar en falso. E incluso de resbalar. Pero nunca dejes de caminar.
Pasos de baile, pasos por esta y aquella ciudad. 1, 2, 3, 4... y seguimos avanzando sin más porque a esta vida hemos venido a caminar.
Que nadie te detenga, que nada te haga mirar atrás, y si lo hace que sea para recordar, nunca para regresar.
Y si el destino te vuelve a llevar a ese lugar que una vez dejaste pasar, seguro que volverás con la experiencia y madurez suficiente para disfrutarlo de otra manera, distinta, mejor.
La vida es un camino que debes recorrer por ti mismo, pero al hacerlo, asegúrate que sea dejando huella.

+13:36.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario